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lunes, 9 de noviembre de 2009

Maria A. no se da por vencida....

Maria A. decidio traspasar el tiempo y el espacio, cambiar de piel, de idioma,e ir en en busca de su amado angel...Aunque sintiera que era un camino casi imposible,sabia que la guiaba ese amor infinito,no convencional, y nada podia detenerla...
Salio del capullo sin una lagrima,y le explotaron unas alas que no sabia que tenia...ellas le enseñaron a volar...
Nada, ni las tormentas ni los crudos vientos de la maldad humana, podrian detener ese vuelo increible, magico, con resabios de una lejana y conocida majestuosidad ,que no sabia de limites ni fronteras.
Habia sobrevivido al diablo, a la muerte, solo le restaba sobrevivir al dolor de no encontrar a su amado angel.
Si eso sucedia,nada habia tenido sentido... ni el dolor,ni la muerte, ni la vuelta a la vida...
Si eso temido sucedia, vagaria eternamente solitaria por un mundo que no la comprendia.
Viviria por los siglos de los siglos, con el recuerdo de un solo dia de amor...
Pero ella siempre fue tan ambiciosa...que eso no le seria suficiente...

4 comentarios:

lucas dijo...

"En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
¿Te han cortado?- preguntó el hombre.
-No- dijo ella- Siempre ha sido así.
El la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo: -No comas yuca ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca
y descansa-. Ella obedeció.
Con paciencia tragó los mejunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos.
Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: -No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: -¡Lo encontré! ¡Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando una mona en la copa de un árbol. -Es así- dijo el hombre aproximándose a la mujer. Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos…
Y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses."
Eduardo Galeano, Memoria del Fuego

SILVINA E. dijo...

muy,muy bello...gracias!!!!

lucas dijo...

gracias hacen los micos
y algunos bípedos sin cola, pero ésa
es otra historia.

es un placer contribuir a los vicios de palacio.-

SILVINA E. dijo...

GRACIAS!!!!
los placeres tambien merecen ser agradecidos...