Compartimos la mirada...

lunes, 9 de abril de 2012

Sublime e imposible dejar de compartirlo.







Como ya saben algunos,estoy leyendo Rayuela.

Iba prolijamente hasta que hace algunos capitulos decidí jugar mi propio juego.

Inventé reglas y saltos,de atras para adelante,un capítulo y luego tres saltos...para volver a releer el capítulo de Barth Trepath,la pianista chiflada y tratar de olvidar la muerte de Rocamadour.

A veces quiero que Talita sea verdaderamente La Maga y se bese con Oliveira.

Pero es Cortazar y no la novela de la tarde,así que Talita o La Maga o Pola son y no son ellas,el libro ni siquiera estoy segura de que tenga algún final.

Es más:_ a medida que avanzo,fui perdiendo las esperanzas de poder leer un final,seguro que la última hoja es la primera,o viceversa.

Lean este capítulo (93) ,hayan leído o no Rayuela ya que este capítulo merece ser leido más de una vez.

Es más:_si todo el libro fuera este capítulo,me quedaría satisfecha.

Es que una vez que se entra en la Rayuela,el mundo se ve tan distinto,cada cosa pierde su primitivo sentido y adquiere uno nuevo:_ un carozo de aceituna o una tortuga, pueden servir para jugar a la rayuela.

La manija de una puerta,el respaldo de una silla,la pasta de dientes,pueden querer decirnos algo desde su aparente mutismo.

Y el señor que pasa,tal vez sea un muñeco de trapo que camina a cuerda.

La ropa tendida, banderas y palomas.O carteles indicando una función de circo.

Así queda nuestro pequeño mundo a través del lente Rayuela.

Ah! y el amor un casillero en manos del azar.


" ...Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estas del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo mas profundo de la posesión no estas en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura.. dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como sise pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan como pueden, me mordisquean desde debajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, pourquoi, why, warum, perché este horror a las perras negras? (...) Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo (...) En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi doble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo..."






Julio Cortázar, RAYUELA, Capítulo 93 –fragmento-

6 comentarios:

escuchando palabras dijo...

gran libro, gran escritor, q lo disfrutes

Arturo dijo...

Tengo que hacerme de tiempo para retomar ese libro. Ya se sabe, no es para leer por encima.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Es verdad, un texto sublime. Un abrazo.

Cecilia Lucero Gómez dijo...

(: saludos Sil, he experimentado lo mismo, pero espero al menos leer entre líneas que se reencontraría con la maga.

SILDELSUR dijo...

Escuchando palabras
Arturo
El joven cuervo

Lo estoy saboreando muy intensamente.
Besos!!!!

SILDELSUR dijo...

Ceci:
a mi también me gustan los finales felices,pero no siempre es posible al parecer.
Tal vez ellos se encuentren en la locura...quien sabe?
Besos!!!