Tarde gris y húmeda en Buenos Aires.
Hermosa para apelar a la melancolía o cocinar tortas fritas.
Cambio las tortas fritas por panqueques de dulce de leche dentro de un rato.
La ventana recorta un pedacito de cielo tan gris que parece como si nunca más fuera a salir el sol.
Los obreros continuan construyendo aquel edificio que tapara otro trozo más de cielo para mi.
Nos queda cada vez menos cielo.Es lo que toca cuando uno vive en una ciudad "en crecimiento"permanente.El cielo es un pequeño cuadrado en el cual de vez en cuando observamos como regalo una estrella.La luna pocas veces encaja en el cuadradito.El sol no se,no puedo verlo.Tal vez si está, a veces.
Tarareo y pienso a quienes le cantaria este tema... sensaciones y emociones que no quiero volver a sentir.
"...no se para que volviste..." fiaca.
"...no se para que volviste" angustia.
"...no se para que volviste" resentimiento,rencor,desamparo,malestar,impotencia.
Todas las cosas que no me gustan no quiero que vuelvan.
Nada que me haga daño.
Pero se filtra la melancolia a través del cuadradito de cielo tan pero tan gris que no puedo evitar dejarme enredar por su abrazo!
A los porteños nos gusta melancolizarnos con el folklore y el tango,siempre encontramos algún motivo para deprimirnos. Una tarde gris puede ser una tragedia!
Después comemos y se nos pasa.
Voy a preparar panqueques redondos y cálidos,como el sol que hoy no está.


