Compartimos la mirada...

jueves, 5 de julio de 2012

Continuidad de los parques



      Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
    Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.





de"Final de Juego"

domingo, 1 de julio de 2012

Paisaje





Dedicado a mi mamá porque le encantó esta peli!!!!

viernes, 22 de junio de 2012

"Canción para los días de la vida" L.A.Spinetta

Este dia empieza a crecer
voy a ver si puedo correr
Con la mañana silbándome en la espalda
o mirarme en las burbujas.

Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca rien.

Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el árbol o el ángel
o quizás muera de pena.

Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes haran que cante

Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.

Y al fin mi duende nació
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz

Y un hongo como nariz
cuatro pelos locos
y un violín que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.

Este dia es algo de sal
me dejó vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.

Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detrás.
Me pondré las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.

Y es que al fin mi duende se abrió
tiene un corazón de mantel y batón
y un guiño al ver que todo es verdad.

Ya los gnomos cuiden
a un violín que siempre canta
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.

Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas.
                                                                 Luis Alberto Spinetta




lunes, 18 de junio de 2012

PUENTE Gustavo Cerati




Hoy te busqué
en la rima que duerme
con todas las palabras.

Si algo callé
es porque entendí todo,
menos la distancia.

Desordené
átomos tuyos
para hacerte aparecer.

Un día más, un día más.

Arriba el sol,
abajo el reflejo
de como estalla mi alma.

Ya estás aquí.
Y el paso que dimos
es causa y es efecto.

Cruza al amor.
Yo cruzare los dedos...

...Y, gracias por venir.
¡Gracias, porvenir!

Adorable puente
se ha creado entre los dos.

Cruza al amor.
Yo cruzaré los dedos...

...Y, gracias por venir.
¡Gracias, porvenir! 

Adorable puente...

Cruza al amor...
...cruza al amor por el puente.

Usa al amor...
Usa al amor como un puente.


                                                                               






Credulidad






Credulidad y unas pestañas  (un cuento?)


Tal vez era una hoja arrancada a un cuaderno usado,o una servilleta de bar.
El arte no pide permiso y surge ahí donde menos se lo busca...y ahí,en esa hoja suelta,El flaco garabateó unas palabras que quién sabe de donde le iban surgiendo,hasta llenar la hoja y saciar su necesidad de expresión.
Aún quedó resto para garabatear un ojo,unas ramas de árbol,uvas,un corazón.
Decidió ponerle música,o quizás con la melodía en la mente fue soltando esas palabras, hasta que se hicieron una.
Se la cantó a una chica que le coqueteaba a través de unos enormes lentes  de color verde y portadora de una minifalda de terciopelo marrón.
La chica se quitó los lentes y sacudió unas largas y espesas pestañas,como símbolo de aprobación.
El flaco sonrió y la chica le sopló un beso que le voló los rulos.
Supo que debía grabarla algún día,con algo más que su guitarra acústica.
Buscó un guitarrista,un baterista y decidió que "Credulidad" saltara del papel arrugado hacia su garganta..
Algún día muchas otras gargantas entonarían emocionadas "Credulidad",pero él no lo sabía ni le importaba.
Solo quería gritar su sueño de aquel día,abanicado por aquellas pestañas tan largas.

_"Lo peculiar de nuestro gran calabozo,es ésta especie de terror por el bosque.
La risa nena no podrá surgir,a menos que te subas al árbol" tarareaba ella,sin terminar de comprender la metáfora.Le parecía tan simple y tan compleja!
Sería acaso que debía afrontar sus peores pesadillas,sus miedos más antiguos, confrontándose con ellos?
"La risa nena no podrá surgir...a menos que te subas al árbol..."
_Claro! pensó y se le iluminaron las pestañas que parecían olas azules o alas de pájaros en pleno vuelo.
Corrió hasta el bar y se plantó frente al flaco.
Lo volvió a mirar y a embrujar con sus ojos oscuros y aquellas inolvidables pestañas.
_El árbol soy yo,yo soy lo más alto y lo más profundo que se me puede atravesar en la vida.
_Exacto! respondió el flaco guiñándole un ojo.
_Nos veremos pronto,nena.Ahora ya sabés de donde surgen la alquimia y la verdad de las canciones, y tal vez...tal vez me ayudes con una...o tal vez me trepe a tu árbol.
Ella salió sonriendo,tarareando "Credulidad"...

domingo, 17 de junio de 2012

El Golem







Jorge Luis Borges


El golem




Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dió a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

jueves, 14 de junio de 2012

A ellos tampoco los volveremos a escuchar sobre el escenario...pero aquí miles de veces,claro




MÁXIMOS,INCREÍBLES,MGNÁNIMOS...Y TODO EL DICCIONARIO DE ADJETIVOS CALIFICATIVOS QUE INDIQUEN ALGO SUPERLATIVO...
Y CERATI,COMO SIEMPRE,TE AMO!!!!!